
La ciudad capital de Dinamarca, Copenhague, es el escenario elegido para una discusión muy intensa que definirá, en líneas generales, el comportamiento de los principales países del mundo en materia de ecología y modificaciones por el cambio climático.
A tan solo cincuenta días del comienzo formal de la cumbre, personalidades de la política como el ex secretario de Naciones Unidas, Kofi Annan, y el presidente de la Unión Europea, José Barroso, se han mostrado preocupados por la falta de consenso.
Lo que más preocupa a científicos y políticos es la llegada a un acuerdo para que los países más desarrollados reduzcan la emisión de dióxido de carbono y un sistema de compensación para aquellos países en vías de desarrollo que también lo hagan.
Algunos de los proyectos discutidos incluyen una fórmula de bonos, por los cuáles cada país pueda emitir determinada cantidad de dióxido de carbono y venderlo y cambiarlo a otras naciones, pero este sistema ha sido muy criticado.
Por su parte, el ex presidente mejicano Ernesto Zedillo, se mostró a favor de un impuesto universal a la contaminación que acompañe a la reducción de, por lo menos, un 25% de las emisiones antes de la llegada del año 2020.
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