
El extenso castillo de Egeskov, del cuál venimos hablando y al cuál dedicaremos esta entrada y luego nos alejaremos por unos días, es un edificio amplio, repleto de salones y muestras dignas de mención, y su condición de uno de los castillos renacentistas más hermosos de Dinamarca no puede ser menos que correcta.
Existe un salón muy extraño, situado cerca de la sala del piano, donde un grupo de costureras se dedica a bordar y cocer con esmero, vestidas de época y con una solemnidad que hace parecer que nos encontramos ante fantasmas del castillo que aún prosiguen en su interminable labor.
En la Admiralens Stue (Sala del Almirante) encontramos una importante colección de objetos de cristal, y de porcelana Meissner, junto a retratos de personajes históricos como la reina Ingrid y el violinista Mstislav Rostropovich, quién dio algunas de sus mejores clases en el castillo. Además, algunos de los cuadros de esta sala incluyen algunos momentos históricos del castillo, otorgando la sensación de estar viviendo un poco de esa época.
Finalmente, y para terminar nuestra primera ronda de notas dedicadas al castillo, existe la torre del mirador. Allí se encuentra la habitación que ocupaba el mayordomo principal, y posee algunas de las vistas más deslumbrantes de los alrededores del castillo.
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