
El Castillo Rossenborg fue construido en el año 1606, en el interior del Parque del Rey, en Copenhague, bajo expresa petición de Christian IV. Este edificio, coronado por torres y agujas, rodeado por un foso y un extenso parque, fue la residencia de la familia real durante el siglo XVII.
La construcción de ladrillos, propia del estilo renacentista holandés, ha sobrevivido a los bombardeos e incendios que se han producido desde entonces.
Es un edificio bastante amueblado pero informal. Las habitaciones se encuentran ordenadas cronológicamente. Las pertenecientes al período que transcurre desde Christian IV hasta Frederik IV se han conservado cuidadosamente.
Las habitaciones pequeñas albergan valiosos tesoros como pinturas, cristalería veneciana y figurillas de plata y marfil. Destacan la decoración de los techos pintaados, los tapices flamencos y una araña de ámbar.
Entre las habitaciones sobresalen el Salón de Invierno con sus pinturas flamencas, la Sala de Mármol de Federik III y el Gabinete de Espejos de Frederik IV, con espejos en las paredes, el techo y el centro del suelo. Se puede apreciar un baño con azulejos y agua corriente que Christian IV hizo instalar en 1616,
La habitación más sorprendente es la Sala Larga, que contiene relieves de estuco en el techo (que reflejan acontecimientos políticos de la época), dos tronos flanqueados por leones de plata, tapices, chimeneas holandesas y espejos de plata.
La visita finaliza en los sótanos en donde se guardan las joyas reales, entre ellas valiosos diamantes y perlas montados en coronas, espadas y espejos, así como una esfera y un cetro.
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