
Lamentablemente, Dinamarca posee algunas de las leyes inmigratorias más duras de toda la Unión Europea, llegando a un virtual exilio debido a la decisión de casarse con un extranjero.
Eso sucedió, por ejemplo, con Signe Nielsen y Franklin Lescaille. La pareja se conoció en Cuba y luego de casarse decidieron mudarse a vivir a Dinamarca, país donde nació Signe y gran parte de su familia.
La solicitud para mudarse a vivir a dicha nación fue rechazada, y desde el gobierno sueco anuncian que las nuevas leyes inmigratorias han obligado a más de 1000 ciudadanos daneses a vivir al otro lado del estrecho que separá la ciudad danesa de Copenhague y el territorio sueco.
En la rutina diaria de varios enamorados, hay que cruzar el Puente del Amor (bautizado así por un periodista del diario The Economist) que une Copenhague y Malmoë. Esto solamente para continuar su vida diaria en Dinamarca, ya sea trabajando o estudiando.
Las razones para esta dura política de inmigración están relacionadas con el incremento de habitantes no europeos, a quiénes se les adjudican más de la mitad de los crímenes en territorio danés, así como la saturación del sistema de bienestar social danés.
Un tema preocupante y que día a día parece continuar creciendo en un mundo que se enfrenta a la crisis económica y a los desastres naturales.
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QUE LAMENTABLE QUE SEAN TAN DUROS, SI PERMITIERAN MAS LOS MATRIMONIOS CON EXTRANJEROS NO EUROPEOS ME BUSCARIA UN NOVIO DE DINAMARCA Y ME MUDARIA A VIVIR aya.
Creo que en el amor no hay fronteras, y creo que uno viene al mundo un ratico nada mas…. entonces hay que pasarlo lo mejor posible, para que tanto absolutismo, porque tanta rudesa, si todos vamos al mismo lugar nos convertiremos en polvo y cenizas.