
Volvemos una vez más a conocer la figura de Valdemar IV de Dinamarca, rey que una vez llegado al trono debió luchar contra las deudas contraídas por los anteriores gobernantes.
La peste bubónica de 1349 se extendió muy rápido en Dinamarca y pronto las banderas de rebelión se levantaron en múltiples localidades, pero ante la enfermedad y la muerte los rebeldes tampoco podían hacer gran cosa.
Recién en 1354 Valdemar IV y los nobles se reunieron para discutir e intentar resolver de alguna forma los conflictos. Luego vendría una nueva etapa de expansión por parte del reino de Dinamarca que seguiría recuperando terrenos usurpados por los condes alemanes.
Ignorando los tratados Valdemar aprovecho los breves tiempos de paz y se hizo con gran parte de los territorios que el enemigo se había adjudicado después de la bancarrota y las deudas del anterior rey, Christopher II.
En una alianza con el rey Magnus III de Suecia Valdemar IV logró hacerse con el castillo de Helsingborg en 1360 y más adelante tomo Skane. Poco a poco el territorio volvía a formar parte de la corona danesa y Valdemar IV se perfilaba como una figura poderosa, violenta y decidida a expandirse para retomar el territorio nacional.



















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