
La ciudad de Varde
A poco más de 20 kilómetros de la ciudad de Esbjerg, nos encontramos con la apacible Varde, con sus tradiciones, su mezcla de actividad comercial pujante y estructuras antiguas que datan del siglo 12, un lugar especial con identidad propia y algunas visitas obligadas para el viajero ocasional.
Primero tenemos que hablar sobre Minibyen, el único pueblo en miniatura del mundo que ha sido correctamente construido desde el punto de vista de un artesano.
La iglesia de St. Jacob, en Torvet, o la plaza principal con las esculturas de Laksedrengen (El jóven con el salmón) y Brondpigen (La doncella de la Fuente), construidas ambas por el artista Anker Hoffmann.
Además de caminar por las callejuelas de la ciudad, el Museo Provincial tiene en exhibición hermosos muebles, platos y artículos de plata y otros metales que han sido recogidos en la zona de Jutlandia y muestran un poco de la evolución del tallado y el trabajo en metales y maderas.
También existe el parque de diversiones de Sommerland, con cursos de mini golf, excursiones y montañas rusas entre otras atracciones para los más jóvenes. Todo en un marco de naturaleza y comodidad, Varde ofrece un descanso y una vista mucho más desprendida en nuestro viaje por las tierras danesas.
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